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Ene

Los socios españoles del equipo CONCISE presentan los resultados de la consulta ciudadana celebrada en Valencia en 2019

Los cuatro socios españoles del equipo internacional CONCISE (ScienceFlows-UVEG, Asociación Española de Comunicación Científica, Centro de Estudios de Ciencia, Comunicación y Sociedad de la UPF y FyG consultores) presentaron el pasado 14 de enero las principales conclusiones del proyecto en una actividad online. El evento, en el que participaron 126 asistentes, tuvo lugar de manera virtual y estuvo dirigido a profesionales de la comunicación, personal sanitario, personal investigador, así como a miembros de instituciones públicas. Varias investigadoras del proyecto CONCISE expusieron las principales recomendaciones que se han extraído a partir de los resultados de las consultas ciudadanas, así como las conclusiones del estudio llevado a cabo en paralelo sobre las barreras e incentivos del ejercicio profesional de la comunicación científica en Europa.

Los datos de las consultas han permitido al equipo redactar una serie de recomendaciones destinadas a proponer acciones que mejoren la comunicación de la ciencia. Estas recomendaciones están orientadas a profesionales de la comunicación, de la ciencia y del ámbito sanitario, así como a personal de instituciones públicas y privadas. Como afirmó Edurne Gastón, responsable de la gestión de las redes sociales de CONCISE y representante de la AECC: «la ciudadanía se mostró muy agradecida por hacerles sentir que lo que ellos dicen es importante, y en realidad, es importante entender a la ciudadanía para poder mejorar la comunicación de la ciencia»

El reto de reunir a 100 personas para debatir

Uno de los primeros desafíos a los que se enfrentó el equipo fue el de reunir una muestra de participantes que reflejara la diversidad social. Como explicó Edurne Gastón, los cuatro criterios fundamentales que se establecieron fueron el género, la edad, el nivel educativo y la procedencia (entorno rural o entorno urbano). Asimismo, se buscó involucrar a personas con discapacidad y procedentes de minorías étnicas. Las personas que fueron seleccionadas, se integraron en mesas de debate en las que había entre 8 y 10 participantes. En cada una de las mesas se debatió en torno a cuatro temas que generan cierta controversia social: cambio climático, vacunas, organismos modificados genéticamente y medicina complementaria y alternativa.

Los resultados de la consulta de CONCISE en España

Las investigadoras de ScienceFlows de la Universitat de València, que además en quien coordina este proyecto internacional, expusieron las conclusiones de los tres objetivos de la consulta ciudadana: conocer cómo se informa la ciudadanía sobre ciencia, cuáles son los canales o fuentes en los que confían los ciudadanos y de qué manera les gustaría acceder a la información.

Como explicó Carolina Moreno durante la presentación, la ciudadanía percibe que tiene mucha información disponible. Sin embargo, y en el caso concreto de la información medioambiental, reconocen tener dificultades para diferenciar entre información y opinión, entre información científica y pseudocientífica. Por ello, la recomendación del equipo CONCISE aboga por implementar una política global integral sobre cambio climático. En este sentido, además, constataron que existe una demanda ciudadana acerca de leyes y directrices claras que puedan seguirse para contribuir de manera individual a la protección medioambiental.

Además, los datos muestran que, aunque la ciudadanía reconoce que recibe información a través de multitud de plataformas y canales, en el caso concreto de las vacunas, el informante clave continúa siendo el personal sanitario. En este sentido, tal y como expuso Isabel Mendoza los resultados con respecto a los dos temas de salud debatidos (vacunas y MCA), muestran que el esquema de búsqueda de información que suelen seguir los ciudadanos parte de una búsqueda en internet. Tras ello, se consulta con personas del entorno cercano y, por último, con los profesionales sanitarios de referencia. Sin embargo, subrayó, estos últimos son los que gozan de mayor credibilidad. «Las fuentes más fiables son los sanitarios- explicó Isabel Mendoza- pero la información o los consejos que ofrecen se complementa con el resto de las fuentes disponibles en internet».

Con respecto a la fiabilidad de las páginas web, las que más confianza inspiran son las institucionales, pero también son más valoradas aquellas con mejor posicionamiento. Por ello, una de las recomendaciones del equipo es que las instituciones públicas de investigación y sanitarias inviertan en posicionamiento SEO y SEM. De lo contrario, los ciudadanos que buscan información acaban consultando páginas en español de organismos de salud de Estados Unidos.

 

Sobre Medicinas Complementarias y Alternativas, explicó Empar Vengut, se reclama información neutra e independiente que aclare si estas terapias son efectivas y, sobre todo, por qué lo son o no lo son. Por ello, es imprescindible un marco legislativo claro y riguroso y un mayor control estatal del ejercicio profesional. En este sentido, destacó Empar Vengut, es necesario abordar la tarea de divulgación sobre esta temática con rigor científico, alejándose de posiciones a priori favorables o contrarias a las MCA. De este modo, se evita que la ciudadanía se cuestione si recibe información o publicidad.

En relación con los Organismos Modificados Genéticamente- el tema sobre el que la ciudadanía reconoció disponer de menos información- se reclama una supervisión internacional de los aspectos dudas que más dudas generan, las cuestiones bioéticas. Por ello, es necesario una divulgación en lenguaje accesible. En este aspecto, la ciudadanía reclama también un papel más activo de las universidades ya que se les presupone independencia ideológica y económica, lo que contribuye a la confianza de la ciudadanía.

Incentivos y barreras para la comunicación de la ciencia

Carolina Llorente cerró la sesión con las conclusiones del estudio realizado por el Centro de Estudios de Ciencia, Comunicación y Sociedad (CCS-UPF) cuyo objetivo era identificar las barreras e incentivos para la comunicación desde la perspectiva de los investigadores. Para ello, además de realizar una revisión de la literatura, se realizaron 26 entrevistas semiestructuradas con investigadores en comunicación científica de 15 países diferentes y un taller online con 18 profesionales de la comunicación científica también de 15 países diferentes.

En cuanto a los incentivos para los científicos que se dedican a actividades de comunicación y divulgación, se identificaron como los principales incentivos el compromiso social, la identificación de la comunicación de la ciencia como estrategia para obtener beneficios personales o profesionales y la idea de que la divulgación forma parte del trabajo investigador. Con respecto a las barreras, las principales son la falta de reconocimiento (formal e informal), la falta de tiempo, y de formación especializada. Por otra parte, los participantes también reconocieron el miedo a ser malinterpretados o desacreditados.

 

Las recomendaciones para mejorar la comunicacion de la ciencia están publicadas en la web de CONCISE en abierto y bajo licencia creative commons.