Divulgación

9
Abr

Comunicar los riesgos. Ciencia y tecnología en la sociedad de la información

portada libro Comunicar los riesgos

La pandemia de coronavirus ha puesto sobre la mesa, entre otros, el papel fundamental que juegan los medios de comunicación en momentos de crisis en los que la salud y la seguridad puede verse amenazada. El análisis de escenarios de crisis sanitarias y ambientales de la historia contemporánea que se recogen en Comunicar los riesgos. Ciencia y tecnología en la sociedad de la información ofrecen un aprendizaje que puede contribuir a que instituciones, periodistas y divulgadores comuniquen de manera eficaz durante esta crisis global.

Desde que en los años 60 del siglo XX comenzara a desarrollarse la comunicación de riesgo, concebida como una comunicación destinada a «informar a los no expertos», el enfoque de la gestión de riesgos ha ido ampliándose. Hoy es ya indiscutible que en el proceso comunicativo la comunidad científica y los reguladores deben tener en cuenta al público. Es más, la comunicación de riesgo ha de ser un elemento fundacional que promueva el diálogo entre multitud de actores y sus perspectivas (B. de Marchi) al tiempo que ayude al público a comprender el papel que desempeña la ciencia en determinadas situaciones. Los medios, por tanto, deben desempeñar un papel excepcional: contribuir con una información que no sea sólo precisa si no también correcta y útil (C. Moreno).

Los medios, por tanto, deben desempeñar un papel excepcional: contribuir con una información que no sea sólo precisa si no también correcta y útil

Comunicar los riesgos ¿cómo y para qué?

La confianza es quizás el valor que más perjudicado puede salir por una mala gestión de la comunicación de riesgo. Y la confianza es la base de la legitimidad. Por ello, los fallos en la gestión y comunicación del riesgo pueden minar de manera significativa la legitimidad de las instituciones públicas, dejando a los ciudadanos desorientados y sin saber hacia dónde dirigirse (S.Hilgartner).

En escenarios como el de la gripe aviaria, los individuos y las comunidades conocer los riesgos y cómo evitarlos. En situaciones como esta, las alarmas causadas por falta de información podrían provocar un daño mayor (Camaño-Puig). El reto en situaciones de intensidad como esta está en lograr un difícil equilibrio: un mensaje potente capaz de vencer la desidia del público, pero no demasiado enérgico como para suscitar temores innecesarios. El objetivo es generar «confianza mutua, en donde se pretende que el público participe y colabore desde el principio y se cree el nivel de temor apropiado».

El reto en situaciones de intensidad como esta está en lograr un difícil equilibrio: un mensaje potente capaz de vencer la desidia del público, pero no demasiado enérgico como para suscitar temores innecesarios

Sin embargo, no debe confundirse la comunicación con la mera difusión de información (Morales-Olivas). Por ello, más importante que el método es la eficacia de la comunicación. Y para que esta sea eficaz, debe hacerse mediante procedimientos rápidos y accesibles, de la forma más sistemática posible y procurando dar instrucciones precisas sobre la conducta a seguir por el público y por los profesionales sanitarios.

Como soluciones prospectivas para la comunicación en tiempos de crisis para tiempos inciertos, Gil-Calvo propone en Comunicar los riesgos. Ciencia y tecnología en la sociedad de la información asumir, en primer lugar, la evidencia de que no existe la prevención total y completa: muchas de las crisis no se pueden prever, los riesgos son casi imprevisibles por propia definición. Sin embargo, esto no significa una resignación si no que requiere prepararse para minimizar el alcance de las crisis una vez estas se producen. Y esto implica crear protocolos capaces de dar respuestas multilaterales, para implicar tanto a los sectores ciudadanos como a los medios y autoridades. Es fundamental, por tanto, que las respuestas sean transparentes. Evitar que nadie pueda sentirse desinformado y creyendo que se le oculta algo. El objetivo es que todos posean un conocimiento completo tanto sobre las vicisitudes desencadenantes de la crisis como de las alternativas que se abren para su superación. Para ello, se ha de contar necesariamente con los medios de comunicación, cooperadores necesarios.

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